Desde 1958, nuestra explotación ganadera ha sido un proyecto familiar en constante evolución. Lo que comenzó con la adquisición de una primera finca de 240 hectáreas por Maximiliano Herráez Macarro, se ha convertido con el paso de las generaciones en una explotación consolidada y referente en la ganadería extensiva.
Su hijo, Ramón Herráez García, tomó el relevo a los 22 años, ampliando el proyecto junto a su esposa Casilda Hernández Martín con la compra de nuevas fincas hasta alcanzar las 460 hectáreas actuales.
En 1990, la tercera generación, representada por Ramón Herráez Hernández, impulsa una nueva etapa centrada en el cerdo ibérico, consolidando la explotación como un referente en porcino ibérico de bellota y cebo, además de la cría de ganado vacuno de raza Salers.
Hoy, la finca mantiene un modelo de producción sostenible, con ganado en libertad y una fuerte vinculación con el entorno, manteniendo viva una
tradición familiar de más de seis décadas.